![]() |
| Foto: www.newsday.com |
Fue Dikembe Mutombo en el 91, Chris Bosh en el 2003, Chris Paul en el 2005 y Russell Westbrook en el 2008.
En 2015, fue Kristaps Porziņģis quien fue seleccionado como el cuarto en la selección global en el draft de la NBA, cuando los Knicks de Nueva York seleccionaron al letón como una pieza fundamental en su proyecto de reconstrucción.
La decisión de escoger a Porzingis, quien jugaba en el equipo juvenil de Baloncesto Sevilla, no fue bien aceptada. De hecho, el público de Nueva York recibió al pívot de 2,12cm con abucheos cuando este fue a darle la mano al comisionado de la NBA, Adam Silver, en el escenario del Barclays Center en Brooklyn.
Sin duda será un cambio para Porzingis, que va a pasar de ser la estrella en ascenso en el Palacio de Deportes de San Pablo, a ser la persona encargada de ayudar a la super estrella de la NBA, Carmelo Anthony, a cimentar su legado y a poner al baloncesto de Nueva York de nuevo en el mapa.
Sin embargo, la presión no debería afectar a Porzingis, sino más bien hacerle ver esto como otro de los retos que se le presenta en su meteórico ascenso a la cima.
Las cosas no siempre fueron tan fáciles para él en Sevilla tampoco, ya que estuvo luchando en sus inicios con el cansancio debido al calor extremo de Andalucía. Fue diagnosticado de anemia y tuvo dificultades para aprender el lenguaje, problemas que le obstaculizaron su desarrollo.
Poco a poco, su salud mejoró, al igual que su español, y se convirtió en un jugador importante para el Sevilla, ganando el Premio Eurocup Rising Star en 2015, así como un lugar en la ACB All Young Players Team durante dos años consecutivos entre el 2013 y el 2015.
Fue lo suficientemente maduro como para darse cuenta de que no estaba listo para jugar en la NBA hace 12 meses, así que Porzingis optó por jugar durante un año más con el Sevilla. Esto lo llevó a perfeccionar su juego hasta tal nivel que lo empezaron a comparar con Dirk Nowitzki y con Pau Gasol, debido a su altura y sus considerable habilidades en el juego.
La pregunta ahora es si él va a ser capaz de asumir la carga de un público tan expectante como es el de la "Meca del baloncesto", y si va a estar a la altura de esas expectativas.
Con tan sólo 20 años de edad, parece que la única dirección que puede tomar esta ex estrella del Sevilla es hacia arriba.
