Desde hace ya bastante años, nuestro país, España, no ha sido un país habitado solo y en su gran mayoría por españoles. Hemos visto llegar personas de otros países a nuestro país natal y no solo para un período de tiempo corto, sino para empezar una vida aquí.
El cambio mayor se produce antes de la crisis, donde en ciudades como Madrid, muchos de los puestos de trabajo en supermercados, restaurantes de comida rápida, y otros puestos en el sector de la hostelería, pasaron a ser ocupados por personas de origen sudamericano u otras nacionalidades. Aparte, las típicas tiendas de barrio conocidas como “Todo a 100 pesetas” o nombres del estilo, acabaron por cerrarse por motivos provocados por la crisis que llegó a España, y fueron suplantados por comercios de personas chinas que se trasladan a nuestro país para empezar una nueva vida.
La inmigración en España es un hecho bien conocido por todos, que vemos en nuestro día a día por la calle, que vemos en los comercios en los compramos y en los bares en los comemos. En un hecho social del que muchas personas están en contra y quieren erradicar pero, ¿y qué hay de la inmigración en nuestra ciudad?
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| Foto: Sevilla www.esnsevilla.org |
Según el
padrón municipal con datos actualizados a 1 de enero de 2013, se puede ver que casi la mitad de los extranjeros que residen en Sevilla lo hacen en tres zonas muy específicas: la Macarena, el Cerro-Amate y el centro de la ciudad. En esto lugares se reúnen distintos grupos de inmigrantes. En los últimos años, además, hemos podido ver como los sudamericanos se están marchando del país por no encontrar trabajos, los marroquíes aún siguen llegando y el número de inmigrantes rumanos se mantiene.
La población extranjera ha aumentado en un año en Sevilla, aunque no lo hace en la misma medida que en épocas anteriores, en las que el sector del ladrillo se convirtió en la principal atracción de losa inmigrantes, muchos de los cuales desempeñaban tareas para las que había escasa demanda por parte de los nativos.
La inmigración como definición es la entrada a un país o región de personas que nacieron o proceden de otro lugar. Es decir, personas de cualquier otro país del mundo que han optado por trasladar su vida a otro país y empezar a trabajar en el país de destino. Aunque muchas veces limitamos la palabra “inmigrante” a personas chinas, sudamericanas, africanas, marroquíes o rumanos, no nos podemos olvidar que como inmigrantes también están incluidos nuestros vecinos más cercanos de Europa. Es decir, no solo las personas de otras razas son inmigrantes, aunque el racismo visible en nuestro país parece decirnos esto. Personas llegadas desde Reino Unido, Francia o Italia, por ejemplo, también son consideradas inmigrantes en todo su significado, pero parece ser que a los españoles ese tipo de inmigrantes no les afecta y por ello no son tratados como tal por la sociedad.
Entre los españoles aún se puede ver, protegido con capas de hipocresía, tonos y caras despectivas hacía inmigrantes, un racismo oculto y no reconocido, ese tipo de racismo que nosotros mismos pensamos que no tenemos, que somos abiertos y tolerantes, pero siempre llegan situaciones donde lo dejamos salir sin querer.
Pero, ¿cómo se vive en España siendo inmigrante?
Johnny Cross, natural de Escocia,
Edimburgo, tiene 23 años y trabaja en España desde hace un año como profesor de inglés nativo. Llegó a España originalmente para estudiar, pero después, como pasa en numerosas ocasiones, se terminó enamorando y encontrando trabajo en Sevilla. Comenta, que desde que llegó a España, hace dos años, no se ha sentido maltratado, pero que como en cualquier otro país al que viajas, te encuentras con algunos individuos quienes te ven como una persona estúpida por ser de fuera y se creen con el derecho de hacer gracias contigo. Esto no es algo exclusivo de España, se puede ver esto en cualquier país que visites alrededor del mundo.

“La gente asume que tu no conoces la cultura o el lenguaje y ellos harán bromas a tu costa o intentan aprovecharse”. Pero mayormente, Johnny comenta, que España le ha tratado bastante bien hasta la fecha. Otro de los problemas con los que una persona inmigrante se encuentra cuando llega a otro país distinto, es la diferencia cultural, que a veces provoca muchas diferencias con el resto de la sociedad del país en el que se instala. Johnny explica que hay una diferencia enorme entre la cultura de España y la de Reino Unido. Cree que las personas en general trabajan más seriamente y duro en Reino Unido, mientras que en España la gente celebra que su cultura sea la de vivir bien. Es común aquí que la gente joven no se vaya de casa hasta que no tenga la situación idónea para ello. Sin embargo, en su país, esperas que los jóvenes empiecen a buscar un trabajo a los 16 años, para contribuir con la casa y la sociedad en general. Quizá, comenta, “esta es la resaca cultural que dejó Franco en el pasado”. Aunque a pesar de las diferencias culturales, Johnny afirma que para él, siendo nativo británico, ha tenido muchas facilidades para encontrar trabajo en nuestro país. Hay un gran mercado para trabajar en este sector. El estilo de vida es relajado, y el precio de este estilo de vida es además bastante barato, comenta. La pregunta clave, si cree que España es un país racista, contesta, que si, un poco. Él ha tenido la mala suerte de ver el desprecio que muchos españoles tienen hacia los extranjeros o los que son un poco diferente a ellos mismos - sobre todo hacía los gitanos e incluso los negros. Incluso antes de venir a España, él era consciente de esto, de una cultura racista aquí en España. El maltrato verbal a los jugadores de color en el fútbol es un ejemplo. Los plátanos y los ruidos de mono dirigidos hacia los jugadores negros. Por supuesto, afirma, sería un error etiquetar todo el país como racista, pero parece un problema más grande que en otros países. Más visible. Aparte de esto, aún no tiene planes de dejar el país, ya que tiene trabajo y una buena vida.